martes, 13 de enero de 2026

cuando un sitio del pasado se convierte en una silla eléctrica, y cuando deja de serlo

me parece muy bonita la intimidad de tener un sitio especial con otra persona. me refiero a los "donde siempre", lugares que frecuentas mucho con alguien que es especial e importante para ti con quien ya has llegado a ese punto de una relación en la que tenéis sitios, espacios, entornos que ya se hacen vuestros y de nadie más, incluso si hay más gente en ellos. me gustaría, sin embargo, que no fueran un arma de doble filo. porque ¿qué pasa cuando la conexión entre esas dos personas se rompe? ¿quién se queda con la custodia de ese sitio ahora?

yo, por suerte o por desgracia, he tenido muchos "sitios especiales" con diferentes personas. amigos, parejas, ¿qué más da? es igual de doloroso perder a un amigo que a un novio, a veces incluso más, aunque todo el mundo opine lo contrario. a nadie le gusta pararse a pensarlo demasiado porque saben que no es cierto. en fin. que he tenido muchos. y que tantos sitios sean "tu sitio" con otra persona es bonito, sí, hasta que todo se acaba y te das cuenta de que lo único que has hecho es coleccionar minas terrestres, y que ahora no puedes moverte porque cualquier paso en falso hará que todo salte por los aires. de repente una ciudad entera se convierte en una mazmorra llena de trampas, y esas trampas son recuerdos, y los recuerdos te ponen ansioso y te dan náuseas, escalofríos y mareos que, quieras o no, te dejarán en evidencia. y no sé si es peor hacerlo delante de esa persona en ese sitio que tenías intención de evitar, o avergonzarte tú sólo al entrar ahí y casi convertirte en un murciélago, diminuto y frágil, desmoronándote solo mientras la gente ve como te chocas repetidamente contra el cristal, tratando desesperadamente de escapar de ahí lo antes posible para no humillarte más, mientras todo el mundo se gira a mirarte y se ríen, todos se ríen y te señalan con el dedo y cuchichean. es posible que esa segunda opción sea la peor, porque de todas formas la persona a la que intentas evitar probablemente ya te ha hecho sentir humillación antes.

ayer fui a uno de estos lugares, uno al que solía ir mucho con un grupo de personas de los que gracias a dios ya no sé nada. y aún así, pese a no saber nada, a veces pareciera que siguen ahí, como una mosca zumbando detrás de mi oreja. honestamente solía prestarle más atención a ese zumbido de la que me gustaría admitir, pero hace ya bastante tiempo de eso; desde hace un buen rato solo escucho el silencio de una paz que sólo te da el rodearte de buenos amigos. y cuando ese zumbido vuelve de repente, porque esta ciudad es diminuta a pesar de sus larguísimas distancias, lo ignoro y ya está. no era tan difícil al final. pero al principio se hace tan cuesta arriba...

la cosa es que creo que ayer curé algo dentro de mí. una herida que estaba tan, pero tan profundamente dentro de mi cuerpo que ya ni siquiera me acordaba de habérmela hecho. pero parece que ahí estaba. no me considero una persona valiente, pero supongo que algo me poseyó ayer para decidir llevar ahí a nuevos amigos, personas que ni siquiera sabían de la existencia de este sitio. supongo que es lo que me sale hacer siempre: cuando quiero mucho a alguien siento la necesidad de enseñarle todo mi mundo, todo lo que se ha perdido antes de aparecer por casualidad en mi vida. ¿no es lo que hace todo el mundo? quizá no. no sé. pero el caso es que fui, y por primera vez en más o menos dos años, no se sintió como si me estuviesen apuntando con un arma todo el rato. y no voy a decir que no me estuviese comiendo vivo la ansiedad antes de ir, porque estaría mintiendo. pero no había ninguna silla eléctrica esperándome allí. no había nada. no pasaba absolutamente nada. estaba acompañado de buenos amigos, riéndome mucho, tranquilo. no pasé por ningún tipo de psicosis. debo decir que se me hizo bastante extraño.

no exagero cuando digo que hay sitios de esta ciudad a los que todavía no soy capaz de ir, porque muchas veces vivir aquí se siente literalmente como si me estuviera persiguiendo un león. por eso cuando no estoy aquí estoy mucho más tranquilo. pero es mi ciudad, no puedo escapar de ella porque siempre va a haber algo que me ate a este puto sitio, sea lo que sea. que la vida haya decidido ponerme a gilipollas, llamémosles por lo que son, en mi camino no quiere decir que no me haya encontrado y vaya a encontrarme con gente que caminaría conmigo incluso si no les digo a dónde voy. no pueden seguir atormentándome y jodiéndome sitios y experiencias personas de las que ya no sé absolutamente nada y que no podrían ser más insignificantes para mí ahora mismo, joder, no puede ser. 

voy a ir a estos sitios lo más recurrentemente posible, con quien sea. que sea mi presencia la que atormente a otra persona, a mí dejadme en paz. ya no oigo zumbidos. probablemente volveré a oírlos en un futuro, pero porque tendré acúfenos, porque estudio sonido y me voy a quedar sordo dentro de poco. y si me tengo que sentar en la silla eléctrica me sentaré, y que me manden las descargas que quieran. me da igual. ¿después de todo esto? mi cuerpo aguanta eso y mucho más.

domingo, 11 de enero de 2026

empatizando hasta con las estaciones de buses

es domingo y estoy en la estación de buses de coruña esperando mi bus a vigo. sale a las 20:00, pero yo si no llego una hora antes a todas partes parece que me voy a morir o algo. en fin. pienso mucho en las estaciones de buses y de trenes, y en los aeropuertos, porque son sitios que la gente usa para llegar a otros sitios. me dan un poco de pena. ¿se sentirán utilizados los aeropuertos? aunque yo no estoy en ningún aeropuerto ahora mismo. ¡quién me diera! el caso es que pensar en esta estación de buses me hace ser super consciente de repente del hecho de que cada persona tiene su vida. lo cual es evidente, claro, pero es como que de repente me golpea de lleno esa sensación rara que leí el otro día que al parecer tiene un nombre en inglés. voy a buscarlo.

sonder: the awareness that other people all have their own complex set of feelings and experiences”. así decidió definirlo alguien en inglés. básicamente, la consciencia repentina de que no eres el main character, de que el resto de la gente en el mundo no son actores ni nada así, sino que tienen sus propios cerebros y pequeños pensamientos, y preocupaciones, y sueños, e incluso vidas enteras de las que no tienes ni idea porque para ti son sólo desconocidos que ves por la calle, pero la cosa es que tú eres exactamente lo mismo para ellos. dicho así quizá mola un poco, porque me encanta no saber nada de nadie y que nadie sepa nada de mí. pero al mismo tiempo me encantaría poder saberlo todo sobre todo el mundo, todo lo que piensan y viven y sienten. no en plan cotilla, o quizá sí…

pero vaya, que el sonder este lo estoy sintiendo bastante ahora mismo. y joder, tengo las manos heladas. es que es fácil saber a dónde va toda esta gente, no hay más que ver a qué autobús se suben para hacerte una idea. pero, ¿qué harán al llegar? ¿irán a casa o estarán yéndose de casa? ¿a quién irán a ver? ¿a sus padres, a su pareja, a sus compañeros de piso? ¿y por qué irán? sus motivos tendrán, claro, pero yo no puedo evitar preguntarme todas estas cosas que no me incumben en absoluto porque no me debería incumbir ninguna vida que no sea la mía.

y ¿cuando yo me suba a mi bus? ¿alguien se preguntará a dónde voy yo? ahora ya ha pasado un rato, hasta me he encontrado con un compañero de clase, y estoy sentado en el bus. es más, ya hemos salido de la estación. ahora que mi bus ya no está, ¿alguien me echará de menos? ojalá que sí. yo también me encariño de desconocidos solo porque me parecen majos a veces. pero bueno, ya es de noche. son las ocho de la tarde y ya es de noche. me parece horroroso, odio el horario de invierno, pero de todas formas dedicaré todo el viaje a mirar por la ventana escuchando música y luciendo misterioso. si alguien se atreve a sentarse a mi lado soy capaz de morderle.

es curioso que un autobús me transmita tanta hostilidad y tanta paz al mismo tiempo. la hostilidad viene porque en cualquier momento alguien podría sacar una pistola y secuestrarnos a todos. nada asegura que al conductor no se vuelva loco y estrelle este autobús ahora mismo. la paz viene porque todos los que estamos aquí confiamos en que nada de eso va a pasar. durante las dos horas y media de trayecto hasta vigo, dejamos de ser desconocidos y formamos una relación algo más estrecha. no es como lo de las lavanderías que decía hace poco, es más formal. como un acuerdo colectivo de que no vamos a empezar a matarnos y comernos vivos los unos a los otros, sino que cada uno llegará a su destino sano y salvo.

pero ¿qué nos lleva a confiar tanto en el resto de personas de este autobús? ¿qué nos lleva a creer que vamos a llegar enteros a casa? yo creo que es el sentimiento de humanidad que se respira en este vehículo sin ventanas. el sonder otra vez. que no soy el único, que a todos de repente nos golpea la sensación de que cada una de estas personas vive su propia realidad y tiene sus propios problemas, pensamientos, aficiones, sueños, sentimientos. hay tantas vidas vividas en este bus. unas más largas que otras, pero todos estamos experimentando el estar vivos, probablemente por primera vez. igual algunos no. igual algunos ya llevan varias vidas, como un gato. no hay manera de saberlo. no creo ni que ellos mismos lo sepan. ¿y si yo también he vivido varias vidas diferentes antes de esta?

ahora ya me he metido yo solo la paranoia en el cuerpo y estoy completamente convencido de que cuando menos me lo espere el conductor va a estrellar el bus contra la estación de santiago. honestamente, yo también lo haría. espero que no pase, de todas formas. me gustaría llegar sano y salvo a mi casa, que mañana tengo clase.

miércoles, 7 de enero de 2026

sobre el hacerse compañía a uno mismo y el decirle a tus amigos que los quieres

hasta hace relativamente poco me había pasado toda mi vida pensando que era extrovertido. fue bastante sorprendente para mí descubrir que en realidad, no lo soy en absoluto. todo lo contrario. soy MUY introvertido, de hecho. lo que pasa es que toda mi vida hasta hace nada mi entorno en general me había percibido como una persona super sociable, y hasta yo mismo me autopercibía de esa manera, entonces cuando alguno de mis amigos asume que soy extrovertido se me hace rarísimo. porque sí, se supone que debería serlo. es lo que he sido durante gran parte de mi vida. pero no lo soy para nada. ¿por qué ya no lo soy? ¿por qué ahora me cuesta tanto socializar si cuando era más pequeño hablaba con todo el mundo?

me importa tanto y a la vez tan poco la opinión ajena. hablar con gente que no conozco mucho es algo que me cuesta un montón porque siento que soy una persona muy... incómoda. como que hay ciertas interacciones sociales que me cuestan muchísimo, por ninguna razón aparente. si a mí nada de esto me costaba antes, ¿¿¿¿¿por qué ahora es todo tan difícil????? ojalá poder volver a hacer amigos como cuando era un niño, simplemente preguntándole a la otra persona: "¿quieres ser mi amigo?". no entiendo en qué momento permitimos como sociedad que eso esté mal visto. a mí me encantaría conocer a la gente así.

creo que mi círculo cercano me percibe como una persona extrovertida porque es lo que aparento ser. por supuesto que cuando estoy con mis amigos soy extrovertido, son mis amigos, sólo jodería... a mí me encanta estar con ellos porque, además de que los quiero y esas cosas, me hacen sentir que quizá tan raro no soy. ni tan raro, ni tan cerrado, ni tan introvertido como pienso. es fuerte cómo un grupo de personas pueden hacerte cuestionarte la percepción que tienes de ti mismo. si me quieren tanto, será que algo bueno tendré, ¿no? qué suerte. tener amigos es genial. tener buenos amigos, me refiero. porque también he tenido amigos de mierda. pero bueno, en la vida tiene que haber de todo, supongo. 

tener un buen grupo de amigos te cambia para siempre, llegue cuando llegue. que haya tanta gente en el mundo y aún así te elijan a ti es muy bonito. últimamente me he dado cuenta de que la gente ya no le dice a sus amigos que los quiere. que es muy cringe, dicen. ¿desde cuándo demostrar amor es cringe? la sociedad nos ha metido a todos en la cabeza que sólo se le puede decir "te quiero" a tu pareja, y me molesta porque eso sencillamente no es verdad. yo a mis amigos les digo que les quiero todo el puto día. quizá soy hasta pesado, pero ¿por qué me lo iba a guardar para mí? les digo que les quiero igual que se lo digo a mi novio porque yo quiero mucho a mi gente en general. y guardármelo me parece incluso feo, como faltarme el respeto a mí mismo y a ellos. creo que la gente debería valorar más las amistades, decir "te quiero" mucho más de lo que lo dicen, ser cringe (si tanto cringe da expresar amor, al parecer). me tiene harto lo de monogamia o bala y sus muertos. ¿qué tendrá que ver una cosa con otra? ¡¡¡¡¡dile a tus amigos que los quieres mucho y ya está!!!!!

tener buenos amigos también me hizo darme cuenta de otra cosa: que me encanta estar solo, aunque suene bastante irónico dicho así. lo cierto es que yo hasta hace unos años tenía un miedo gigante a estar solo. por esa época en la que me autopercibía extrovertido, sí. y este miedo era tan grande que me ponía tristísimo cuando ninguno de mis amigos podía sacarme de mi casa. como si no pudiera salir yo solo, o simplemente quedarme ahí y pasar tiempo conmigo mismo. supongo que en aquel momento me daba demasiado miedo quedarme a solas conmigo mismo. tenía miedo de lo que mi cabeza pudiera decirme. nada bueno, desde luego. 

así que desde hace un tiempo he aprendido a existir por mí mismo y a no necesitar gente a mi alrededor todo el rato, aunque en ese momento de mi vida pensara que me iba a morir si no estaba todo el día acompañado y fuera de mi casa. qué decir, me gusta la atención. también es verdad que solía gustarme más de lo que me gusta. pero al final descubrí que puedo simplemente existir y ya, que no todos los días son una performance. que mis amigos siguen ahí para mí aunque no nos veamos todos los días porque me quieren, que nadie me odia, que hay mil cosas que hacer fuera de mi habitación, pero también dentro de ella, porque al final no es más que la materialización de mi mente. y yo solía odiar mi mente, la verdad. pero ahora más que nunca me gusta estar dentro de ella. es divertida.

me gusta pasar tiempo solo. quiero pasar más tiempo solo. quiero ir al cine, a comprarme ropa, a dar paseos, a sacar fotos, a la playa, a comer a un restaurante; todo por mi cuenta, solo. quiero acompañarme a comprar el pan. no soy extrovertido, para nada, pero soy un tío interesante con muchas cosas que contar. quiero contármelas a mí mismo, aunque ya me las sepa todas. quiero que mi monólogo interno sea como escuchar un podcast, por mucho que a veces escucharme hablar todo el día se sienta como una tortura medieval.

quiero que mi propia existencia deje de sentirse como un suplicio. ¿conocéis el mito de sísifo? seguro que sí. ¿el del tío que está subiendo una piedra gigante por una montaña eternamente? ese mismo. pues que le den a la piedra. algo parecido dicen los de carolina durante en una canción, creo. me parece que simplemente voy a dejar de empujar la piedra y ya está. me pararé un momentito en el primer valle que encuentre en esta montaña, y estará lleno de flores. y me tumbaré en la hierba a descansar un rato. solo. y ya está.

lunes, 5 de enero de 2026

cuatro años siendo yo

el otro día una persona que no es mi novio mostró atracción por mí y me sentí rarísimo. no en el mal sentido, claro, está bastante bien saber que eres visualmente agradable para el resto de personas fuera de tu relación (porque gracias a dios mi novio me dice que soy guapo todos los días). pero me dio una sensación rarísima, una sensación que siempre me da cuando noto que alguien se siente atraído por mí genuinamente (sobre todo cuando son mujeres heterosexuales) y no como una broma o como un reto. es algo difícil de explicar. no creo que todo el mundo pueda entenderlo. desde luego no todo el mundo puede sentirse identificado, por lo que sea.

entré en la adolescencia siendo considerado una chica (o más bien niña todavía) canónicamente fea. era feo con trece años, no pasa nada por decirlo. el problema es que era demasiado consciente del hecho de que no era la flor más bonita del jardín, y lo exteriorizaba mucho, demasiado, por culpa de la bajísima autoestima que tenía; y eso no sólo no me hacía la flor menos bonita del jardín, sino también la más marchita. se puede ser una flor un poco fea y no vivir marchita, desde luego. pero no era mi caso.

la movida es que crecí, y en algún punto nos confinaron a todos. y fue al estar encerrado en mi casa, al estar tan solo conmigo mismo y mis pensamientos, que me di cuenta de que algo no andaba bien. no estaba encerrado en mi casa, estaba encerrado en un cuerpo ajeno. lo cual tampoco es cierto, pero así lo sientes al principio de todo, cuando sientes que te ahogas bajo una piel que no es tuya, cuando eres incapaz de entender qué te está pasando pero sobre todo, eres incapaz de aceptarte. y cuando no te aceptas, te reprimes. y así lo hice. preferí ignorar el hecho de que los chicos y las chicas que me gustaban nunca me correspondían porque sólo podrían hacerlo si fuera feliz. si fuera yo. si fuera un hombre. que es lo que era de verdad.

dos años. dos putos años de silencio y tortura mental en los que nadie supo nada hasta que en algún punto me armé de valentía y me convertí en mí mismo. seguía siendo feo, pero mucho menos que antes porque podía respirar por primera vez en mi vida. ahí entendí que tu vida no necesariamente empieza cuando naces, sino cuando tú quieres empezar a vivir de verdad. así que podríamos decir que mi cuerpo tiene casi veinte años, pero vivo como tal tan solo llevo cuatro. no está mal, supongo.

la cosa es que esa chica fea que solía ser sigue dentro de mí. no puedo deshacerme de ella aunque quiera. y eso es bonito, porque al final es una versión más de mí mismo que he sido en algún momento. pero a veces me gustaría poder aceptar que puedo atraerle a la gente. que soy guapo, que estoy bueno, que soy atractivo, y que cuando mi novio me lo dice, lo dice de verdad. que no soy un impostor. que este soy yo. que ya no soy feo y que si le atraigo a la gente es por algo. que puedo ser deseado y que de hecho, lo soy. es extraño ser el deseo y no el que desea a veces. es muy difícil para mí ver que alguien puede ligar conmigo solo porque le atraigo y ya está, que realmente ven a un tío bueno más con el que quizá puedan darse unos besos (aunque yo no esté interesado en absoluto). 

entonces, yo quiero mucho a mi yo de trece años, pero... quizá es hora de que vaya desapareciendo, de que coja sus cosas, sus sudaderas enormes, su media melena, sus chistes suicidas; que recoja todo y se vaya. porque este ya no es lugar para ella. su alma no cabe en este cuerpo, ya somos muchos. y necesitamos un poco de espacio para poder movernos, para poder respirar. aunque siga siendo muy poco fotogénico, ya hace tiempo que dejé de ser feo, y no puedo dejar que la baja autoestima de alguien que ya no existe siga controlando mi vida. me limitaré a dejar un ramo de flores sobre su tumba y a seguir. pero ya no puedo seguir cargando con un peso que hace años que no me corresponde.

hoy es 5 de enero y se cumplen cuatro años desde la primera vez que salí del armario con alguien. estoy enormemente orgulloso de ese chaval de quince años que no entendía nada, que lloró tanto, que pasó por todos los pronombres posibles, que rompió relaciones por no dejarse pisotear, que lo pasó tan horriblemente mal y estaba tan asustado y aún así decidió hacerlo, ser él mismo a pesar de todo. porque gracias a ese chaval me convertí en el hombre que soy ahora, y de no ser por él muy probablemente no estaría escribiendo esto. fue tan valiente. no tenía planes más allá de los diecisiete años y aún así aguantó. le debo mi vida entera y todos los días le agradezco por haberlo hecho aún con miedo, por haber seguido adelante a pesar de haberse sentido tan solo y de haberlo pasando tan mal como lo pasó. le agradezco por liberarme y hacerme darme cuenta de que mi cuerpo no es ninguna cárcel, que no estaba encerrado en ningún sitio, que este cuerpo mío no es ninguna maldición sino todo lo contrario. a veces pienso que dios, o quien sea, nos bendijo a las personas trans con estos cuerpos porque no podía quedarse el acto de la creación sólo para él, necesitaba compartirlo con alguien y nos eligió a nosotros. eso no es ninguna maldición. tener la capacidad de crear mi propio cuerpo es un regalo. qué suerte, ¿no?

transicionar salva vidas. felices cuatro años a mí mismo. te quiero.

jueves, 1 de enero de 2026

¿alguna vez te han roto el corazón en una lavandería?

he empezado este año bebiéndome por primera vez lo que se conoce como un porrón, que en contra de la creencia popular (y por desgracia), no es un porro grande. es una jarra con forma extraña, que te hace sentir un poco louis pasteur, la verdad, de la cual tienes que beber de forma también bastante extraña. no me acuerdo que llevaba. ¿vino? con naranja y maracuyá, creo. lo de la maracuyá lo sé fijo, porque sabía igual que la monster de mango. estaba peligrosamente rico, aunque no me subió demasiado. me eché todo por encima, supongo que aún tengo que cogerle el tranquillo. ahora mi bufanda apesta a alcohol. tendría que haberles dicho a mis padres que se la llevaran cuando fueron a la lavandería esta mañana. cuando trajeron la ropa recién seca, calentita, con el puto frío que hace estos días... fue maravilloso. es un tipo de magia que sólo tiene un sitio como ese.

yo siento algo muy fuerte por las lavanderías. no es sólo que huelan increíble, es que tienen mucho misticismo. siento que hay cosas que sólo pueden pasar ahí, que hay sentimientos nuevos, desconocidos, que sólo puedes encontrar dentro de una lavandería. es un sitio rarísimo, porque crea un tipo de relaciones que no encuentras en ningún otro lado. sois sólo tú y la otra persona que ha decidido ir ese mismo día en ese mismo momento. habéis quedado y ninguno de los dos lo sabéis. vais a compartir el mismo espacio durante por lo menos una hora, y ninguno de los dos tenéis ni idea pero os va a cambiar la vida. te preguntarás qué parte de los reels, reproduciéndose inocentemente a todo volumen en el móvil de la otra persona, o de la moneda de diez céntimos que le vas a pedir porque la calderilla no te llega para ese kitkat de la máquina expendedora que llevas pensando en comprar los últimos quince minutos, qué parte de todo eso te va a cambiar la vida, exactamente. que dónde está lo íntimo en todo ese asunto. y la respuesta está precisamente en el hecho de que no está pasando nada, no habláis, no os miráis, no hay gestos; ni siquiera ha levantado la mirada de sus reels para darte la moneda que te faltaba. pero os estáis comunicando. la conexión que estáis formando va más allá de lo espiritual. a partir de ese momento, sois almas gemelas. y el primero en irse dejará completamente destrozado al otro, y no veas cómo duele eso.

nunca me han roto el corazón en una lavandería, pero imagino que debe ser durísimo. que la persona con la que has construido una conexión emocional y que ya le habías cogido hasta cariño se vaya de repente... a mí desde luego me mataría. supongo que al final todos esos centrifugados no significaron nada para ti. quizá no me diste esos diez céntimos por ser amable, quizá simplemente todo te daba igual. imagino que debe de sentirse algo así. yo la verdad es que no tengo ni idea, porque normalmente lavo la ropa en mi casa. pero a veces paso por delante de una lavandería y me deleito con el olor, y ese olor me cuenta historias de gente que ha pasado por allí. a veces hasta me tiento a entrar y sentarme un rato, a ver si las secadoras quieren contarme algún secreto más. pero nunca lo hago. me da miedo que alguien me rompa el corazón en una lavandería. prefiero quedarme al margen del asunto, ser un mero espectador y dejar a las lavadoras en paz, que escuchar conversaciones ajenas está mal. a veces me pregunto también qué pasaría su hubiese una tercera persona en una lavandería. ¿serían cuernos? ¿poliamor? ¿o quizá sólo un personaje secundario? quién sabe.

feliz 2026 a todos. mucho cuidado con las lavanderías este año que vienen fuertes.