domingo, 1 de febrero de 2026

¿tener un blog y ser feliz son incompatibles?

siento haber desaparecido un poco. llevo algo más de medio mes sin escribir nada, me siento casi como si hubiese abandonado a un hijo... lo cierto es que no he estado escribiendo nada, no porque no quiera, claro; yo siempre estoy pensando movidas. sino porque no he tenido tiempo. todos estos últimos días los he tenido llenos de distracciones. hace poco hablaba de cómo con el paso de los años había aprendido que en la vida no siempre tienes un montón de cosas que hacer y que a veces tienes que aburrirte y aprender a pasar tiempo contigo mismo. irónicamente, después de publicar eso la vida no ha parado de darme interacciones sociales. no me quejo, no me vienen mal; pero me preocupa que todas estas distracciones hagan que deje de pensar. no hay que dejar de pensar. nunca. pero ¿porque es cuando soy más "infeliz" que más cosas se me ocurren para escribir? ¿será que escribir me hace daño? cuando estoy muy feliz no lo hago. pero a mí escribir me encanta, no quiero dejar de hacerlo. pero no quiero ser infeliz. si tan solo supiese escribir sobre cosas felices y no fuera una persona tan melancólica, tan nostálgica...

ayer fui al cine. hacia casi un año que no iba. ¡wow! ¿cómo puede ser tan cara la cultura? y ¿cómo puede ser que me gusten tanto las pelis y que las vea con tan poca frecuencia? soy un cinéfilo de mentira y deberían banearme de letterbox. pero es que es verdad, casi nunca veo pelis y no entiendo por qué. ¿será también por falta de tiempo? no lo sé. y eso que me encanta la sensación de salir del cine después de ver una peli muy buena, de esas que te cambian la vida, que hasta te dan ganas de ser como el personaje. eso fue lo que me pasó ayer con marty supreme. no lo de querer ser como él, porque el tío es un imbécil, digo que la peli es tan buena que me han dado ganas de jugar al pingpong. aunque no sé si se me daría especialmente bien.

también me ha recordado por qué llevo queriendo dedicarme al mundo audiovisual toda mi vida. tengo ganas de crear cosas, en general, pero siento que no estoy haciendo nada por cumplirlo. siento que me propongo mil cosas y nunca hago nada. ¿os acordáis del propósito de año nuevo de dejar de morderme las uñas? pues he fallado. supongo que seguiré intentándolo. tengo todo el año. malo será. también quiero hacerme el piercing de la ceja, y varios tatuajes. hoy estuve pensando cuáles y dónde me los haría, pero ni siquiera eso tengo claro. no tengo nada claro. me siento tan raro que hasta me he quitado el septum sólo porque pensé que ya no me queda tan bien como cuando tenía dieciséis años. quizá me lo vuelvo a poner. no sé. quiero tatuarme con tinta de colores. quiero tatuajes en rojo, en verde, en morado, en azul. en azul sobre todo. últimamente es mi color favorito. el azul eléctrico, en concreto. me dice muchas cosas. pero ay, tengo tantas ganas de tener tatus de colores que me preocupa un montón ser alérgico, porque al parecer muchísima gente lo es, y yo no soy alérgico a nada, así que por estadística seguro que me toca. en realidad creo que soy alérgico al kiwi. pero me da igual. me gustan tanto los kiwis que me los como aunque me pique muchísimo la lengua.

ya que hablo de tatuajes, hay otras dos cosas. la primera es que en realidad me da mucho miedo tatuarme, porque duele mucho. a ver, no, pero a mí me duele mucho porque tengo el umbral del dolor muy bajo. además, nunca he experimentado tatuarme en un estudio, entonces no sé cuánto duele. y no me gusta llorar delante de gente que no conozco. ¿y si lloro? la única experiencia que conozco es la de un ex tatuándome a handpoke en el suelo de su cuarto a las tres de la mañana. y eso dolió horrores. ¿a máquina dolerá más? todo me preocupa. pero necesito pintarrajearme todo el cuerpo, joder. no sé. ya veré.

la otra cosa es que con todo este rollo pensé: ¿y si me compro una máquina y aprendo a tatuar? pros: podría tatuarme a mí mismo, tardar el tiempo que sea necesario, llorar todo lo que quiera, retocármelos si hace falta y hasta podría tatuar a mis amigos o incluso sacarme un dinerillo tatuando a peña. contras: siento que se me daría fatal y me pondría muy nervioso y la cagaría un montón. y la verdad es que no quiero cagarla, más que nada porque son cuerpos de otras personas, ¿quién soy yo para intervenir en ellos? me parecería loco que alguien se dejara tatuar por mí sabiendo que puedo hacerlo mal y que la prueba de ello quedará para siempre en su cuerpo y en mi conciencia. pero nadie nace aprendido, ¿no? tal vez podría aprender. sería guay. o no. o quizá debería seguir dedicándome a escribir movidas y ya. o callarme. no sé.

si abro mi negocio de tatuajes os aviso para quien quiera pedir cita, supongo. ojalá no desaparecer otro mes entero. ojalá no me sienta tan bien como para que no se me ocurra nada sobre lo que escribir, pero ojalá no me sienta tan mal. un término medio tirando a bien yo creo que va guay de momento.

4 comentarios:

  1. me gusta como escribes, yo creo que podrías dedicarte a ello... o a lo audiovisual, o a los tatuajes, a lo que quieras en realidad porque no tienes ni 20 años así que cuentas con la ventaja del tiempo. si aprendes a tatuar YO voy a ser tu primer cliente, te quiero mucho 🤍

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  2. quizá escribir no te haga daño, pero pienso que en los momentos no tan felices es cuando mas se piensa, convivir con la propia menta es hasta complicado

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  3. Creo que usualmente se escribe cuando la mente anda triste o mal porque en ese momento se necesita más, hay que vaciar las cosas en alguna parte, pero es lindo escribir seguido y cuando pasan los años leerte como eras entonces, por eso intento escribir las cosas mundanas también

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